miércoles, 29 de junio de 2011

Canto a la vida

Aclaración: hay que usar auriculares para escuchar bien la música.
Como sabrán, porque creo que se lo conté a todos los que conozco jaja, conseguí trabajo de periodista. Y más allá de esa novedad, lo fantástico es que estoy súper contento. Y cuando estoy así de feliz siempre pienso en Maricel, obvio, y también me acuerdo de Queen. La banda de Farrokh Bulsara tiene ese sentimiento especial que nos genera el grupo del que nos compramos el primer cd. (abro paréntesis, "Love of my life" es el único vinilo que tengo y escucho cada tanto, cierro paréntesis). Esa comunión se incrementa con el tiempo, porque Queen musicaliza muchísimos sentimientos. Sobre todo, hay una cuestión especial con la alegría de vivir, y el deseo de hacerlo bien. De vivir de verdad. Claro que tener a la voz más cercana a la perfección de una nota que se haya conocido jamás -es un estudio científico, no es una opinión. Por ciero, Robbie Williams quedó segundo.- colabora para lograr ese objetivo. Me emociona su música. Me emociona también su historia personal, del tipo que disfrutó su vida de fiesta como él quiso, sin importarle nada de lo que le dijeran. Y están además las anécdotas. La del tipo que en el 81 quiso venir a cantar con la camiseta argentina. La del tipo que no tenía parejas para no herirlos, pero que encontró un compañero de viaje. La del hombre que daba entrevistas a la madrugada. La del cantante que no le dijo a su banda sobre su enfermedad hasta, casualidad?, un día antes de fallecer. Está lleno de historias, de recuerdos, de sensaciones, de contradicciones y momentos de gloria, como el Wembley del 86. Queen fue mi primera banda favorita, y lo va a ser siempre. Y Mercury, pienso, es uno de los pocos tipos a los que admiro. Lisa y llanamente. Es como lo de Fontanarrosa con el gol de Diego, el "a mi me van a disculpar". La profundidad que logró su música y lo directo, crudo, desgarrador y al mismo tiempo esperanzador de sus letras es irrepetible.
Mari siempre me dice que a veces se me va la mano con la cantidad de videos. A veces, está justificado.

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